La malla LED es la forma práctica de convertir la fachada de un edificio en una pantalla digital gigante. Con 10.000 nits de brillo se lee bien a pleno sol, mientras que su 68% de transparencia deja pasar el viento y la luz.
Los paneles se montan y desmontan rápidamente sin herramientas y funcionan de -30 °C a 80 °C, con buena disipación del calor para largas horas de uso.